Hassápiko

Escrito por Niko el 03/08/2008

Grecia, sin lugar a dudas, es uno de los pocos países donde la música y la danza tradicional se mantienen vivas, entrelazadas con la vida cotidiana de su gente. Cada pueblo, isla o distrito, poseen sus propias danzas, que junto con los distintos Kalamatianós, Syrtós y Tsámikos son bailados en las festividades, sean estas patrias, religiosas, casamientos, bautismos, etc. En resumen, toda ocasión es propicia para el baile.
No obstante, algunos ritmos son muy populares en cuanto a la música, encontrándose gran cantidad de canciones, interpretadas por los más famosos cantantes, pero… ¿qué pasa que en Grecia hay tan pocos bailarines de Hassápiko? Trataré de explicar este hecho de acuerdo a mis propias conclusiones y experiencia.

Tan raro es verlo bailar, que en una oportunidad, encontrándome en la ciudad de Xanthi (Tracia), disfrutando de una increíble fiesta popular (ya les contaré de las fiestas populares en Grecia), la orquesta comenzó a tocar un Hassápiko y por supuesto comencé a bailarlo. Inmediatamente se reunió la gente a mirar y hasta escuche decir “Vengan a ver, bailan hassápiko, son rebetes”.

Hagamos algo de historia: El término Hassápiko, deriva de la palabra turca hassapis, que significa “carnicero” y según la leyenda, era el baile preferido de ellos. Esto quizás se debiera a los movimientos suaves y cadenciosos propios de esta danza, que, teniendo en cuenta la contextura física de estos hombres (Tengamos en cuenta que estamos describiendo hechos del s. XIX en el cual las reses eran cargadas enteras al hombro), les resultaría más fácil bailar, comparado con otras de pasos pequeños, ágiles y saltados.

Esta y otras danzas que se originaron en el Asia Menor a principios del s. XIX, época de la Revolución, pertenecen a un movimiento socio-cultural denominado Rebético y que merece un capítulo aparte en próximas ediciones.
En 1922, más de un millón y medio de refugiados de esa zona, pasaron al territorio griego, llevando consigo su cultura y costumbres, las cuales fueron resistidas por la sociedad griega (quienes vieron “La sal de la vida”, aunque en distintas circunstancias, comprenderán mejor a lo que me refiero).

Tal es así que no se consideraban a las danzas de este movimiento como folclóricas y hasta resultaba escandaloso que alguien cantara o bailara su música, más aún si se trataba de una mujer.
No hace más de diez años, al terminar una presentación de mi conjunto, se me acercó un señor mayor y me dijo:”Muy lindo espectáculo, pero las mujeres no deben bailar hassápiko”.

Esta rigidez comenzó a ceder, cuando durante la década del ´40, importantes compositores comenzaron a inspirarse para sus canciones en la música rebétika y rápidamente la popularizaron.
En la década del ´60, dos grandes éxitos internacionales hicieron conocida esta música en el exterior, a través de las películas “Nunca en Domingo” y “Zorba, el griego”, con música de Manos Hatzidakis y Mikis Theodorakis respectivamente.
Tal fue el impacto que causaron, que es más frecuente y hasta diría yo común, ver bailar un hassápiko en América que en la propia Grecia.

Tengamos en cuenta que la danza griega tiene una tradición milenaria; hasta hay quienes sostienen que los bailes de hoy en día son los mismos que Homero describe en sus poemas o que tienen una relación directa.
Desde otro punto de vista, el hassápiko no es nada sencillo. Tiene un paso básico de por sí bastante complicado y muchas figuras o variaciones, que a la vez, sumado al encanto de su melodía y al sonido del Bouzouki, hacen de esta una de las danzas más atractivas.
Al griego le encanta verlo bailar, pero le resulta muy complicado, teniendo en cuenta que la mayoría de los bailes folclóricos son muy sencillos (bueno… eso es lo que ellos dicen).

Para terminar esta nota, les propongo que nos encontremos en la próxima taberna, brindemos con una copa de buen vino, salgamos a la pista y tomados de los hombros disfrutemos del placer de bailar un Hassápiko.

Salud y… Opa!!!

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