Semana Santa Ortodoxa

Escrito por Niko el 03/08/2008

El Epitafio (Viernes Santo)

Es indudable que la conjunción entre religión y tradición, toman fuerza en Grecia durante la Semana Santa o como bien se dice “La Gran Semana”. Esto se debe a la enorme espiritualidad adoptada por el pueblo Cristiano Ortodoxo Griego y al arraigue a sus tradiciones.

La celebración de la Semana Santa, así como muchas otras ceremonias y liturgias, tuvo un largo proceso de cambios.

Recién a partir del siglo IV, época en la cual el Emperador Constantino el Grande, dictaminó la “Tolerancia del Cristianismo”, los fieles comenzaron a profesar y practicar libremente la doctrina cristiana, la cual hasta ese momento y desde los primeros días era castigada con la muerte.

Comenzaron a construirse iglesias y basílicas (nombre dado en razón a que se semejaban al palacio real, en griego basilevs = rey – soberano) a las que acudían los fieles.

Por tal motivo, tanto en Roma como en Constantinopla y Jerusalén, cabeceras de la iglesia Cristiana se comenzó a dar forma a la liturgia, basados en las ideas de dos importantes corrientes de pensamiento cristiano: Alejandría y Antioquía. Los primeros desde un enfoque místico y espiritual y los segundos desde lo histórico y representativo. En sus comienzos, sólo se recordaba el acontecimiento de la resurrección, luego se agregó la liturgia del viernes santo y así sucesivamente hasta comenzar la preparación para el gran día cuarenta días antes a la Gran Semana, a lo que llamamos Cuaresma.

Durante este período de ayuno, el espíritu comienza un camino de recogimiento y la esperanza de la resurrección va floreciendo día a día.
Entre las ceremonias más conmovedoras se destaca la procesión del Epitafio, que se realiza en la noche del Gran Viernes, aunque la misma hace referencia a los acontecimientos de la mañana del sábado, en que Cristo fue sepultado. Esto se debe a que la misa se adelantó para convocar más fieles, ya que tiempo atrás no existía el feriado y la gente con sus ocupaciones no podía concurrir a la iglesia.

Durante el trayecto por las calles se realizan cánticos que rezan “la Vida en la sepultura”. Esta paradoja conforma la base fundamental de la fe ortodoxa, ya que nunca se considera a Cristo muerto, sino realizando un paso por la muerte, a la que luego vencerá. Existe una mezcla de tristeza y alegría por lo que vendrá, manteniendo el espíritu que se iniciara con la cuaresma. De regreso al templo, se coloca al Epitafio frente a la entrada y los fieles ingresan a la iglesia pasando por debajo. Esta tradición, la cual no está descripta en ninguna escritura de la liturgia, encierra un fuerte significado: Al pasar se limpian los pecados, así como Cristo en su resurrección, liberó de ellos a Adán y Eva. El hombre de esta forma vuelve a su condición de pecador y simbólicamente resurge libre y puro del otro lado.

Al finalizar la liturgia, las flores que cubren el epitafio se repartirán entre los fieles quienes las llevarán y colocarán en los íconos de sus casas hasta el próximo año.

La Resurrección

En el transcurso del Mega Sabaton (Gran Sábado), continúan los preparativos para la esperada cena de Pascuas, así como aquí acostumbramos a hacerlo para la Navidad o Año Nuevo.

En la noche, los fieles se reúnen frente a la iglesia. Minutos antes de dar las 12 se apagan las luces del templo y el sacerdote, portando el cirio encendido con la luz de la vida, anuncia que todos reciban la luz de Cristo, proclamando su resurrección. Comienza “La Fiesta de las Fiestas”. Cristo resucitó y venció a la muerte, cantan los fieles a medida que uno a uno se va pasando el fuego sagrado. Esa llama irá a cada hogar y marcará en el marco de las puertas la señal de la cruz. La gente, por las calles, ira proclamando la resurrección. Las familias reunidas chocarán los huevos pintados de colorado, una de las más antiguas tradiciones. La vida dentro de la vida, es por ello que debemos romper el cascarón para que la nueva vida surja, así como lo hacen los polluelos para salir al mundo, nace una nueva vida en Cristo.

También disfrutarán de la Magueritsa, tradicional sopa de Pascuas, hecha a base de entrañas de cordero, entre otras comidas que conformarán un festín.

Durante toda la semana continuarán los festejos, sin ningún tipo de abstinencias, se comerá, se beberá, se cantará y se bailará en las casas, las calles y las plazas y por los siguientes cuarenta días se continuará proclamando la Resurrección de Cristo.

El Panigiri de Pascuas

El antecedente inmediato de la Pascua Cristiana es la Pascua Hebrea. El vocablo “pascua”, es de origen hebreo y significa liberación. Los cristianos de la Iglesia primitiva celebraban la Pascua en distintas fechas, guiados por tradiciones apostólicas diferentes. Las diferencias correspondían a los distintos significados que se atribuían a la celebración cristiana de la Pascua.

Unos entendían que el contenido central de la celebración era el Misterio de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo y otros entendían que el contenido central era la Resurrección de Cristo. Unos entendían que la Pascua Cristiana debía coincidir con la Pascua hebrea, y otros que debía ser posterior. Hubo entonces algunas variantes.

Así, para los ortodoxos, el epicentro de la Pascua Cristiana es la Resurrección de Nuestro Señor que significó nuestra liberación de la esclavitud del pecado, consumada por su victoria sobre la muerte. El factor decisivo para el esclarecimiento de la cuestión fue la costumbre que se adoptó muy tempranamente de celebrar la Misa semanal en los días Domingo.

El día de descanso semanal prescripto por el Antiguo Testamento (Sábado) fue reemplazado por el día de la Resurrección del Señor que, fue “aquel día primero de la semana” (Domingo = día del Señor). La fecha de la Pascua fue definida como el primer domingo después del primer plenilunio de la primavera (en el hemisferio Norte).

Nuestro Señor no resucitó el día de la Pascua hebrea, sino al día siguiente. Por el relato evangélico sabemos que un día antes de la Pascua hebrea, el Sanedrín le pidió a Poncio Pilatos, que ordene bajar de la cruz los cuerpos de los condenados, después de matarlos desgarrando sus extremidades, “para que no queden sus cuerpos sobre la cruz, porque era un gran día aquel día Sábado”. Eso se cumplió el día de la Preparación de la Pascua, y hasta hoy el pueblo griego así llama al día Viernes (Paraskeví = Preparación). Por otra parte el texto Evangélico define al día de la Resurrección como “aquel día primero de la semana”.

Luego de celebrar la Santa Misa correspondiente, se da paso al festejo o Panigiri, organizado generalmente por la Iglesia, la comuna y diversas entidades socio-culturales del lugar. Esta manifestación, la más importante entre todas, es además motivo de reencuentro, ya que el éxodo de jóvenes hacia las grandes ciudades y el extranjero en busca de nuevos horizontes, ha dejado a muchos pueblos prácticamente desiertos.

Pero todo cambia en esos días. Las grandes ciudades son ahora las que quedan casi despobladas y aquellos que se fueron, algunos ya con hijos regresan a sus pueblos de origen. La música invade las calles, el aroma de los corderos al asador se mezcla en el aire primaveral y en la plaza central algún que otro abuelo se lanza al baile aferrándose a la tradición.

La fiesta en el exterior

Al igual que muchos otros europeos, los griegos también sufrieron las consecuencias de la emigración. Diversos destinos en el mundo se convirtieron en sus nuevos hogares. Difícil tuvo que haber sido para aquellos primeros emigrantes encontrarse en lo ajeno. Adaptarse a costumbres diferentes, comunicarse en idiomas muchas veces totalmente desconocidos, en algunos casos enfrentar hostilidades, hambre, frío, cansancio y la enorme carga de la tristeza de dejar su patria.

Pero fueron conquistando espacios con mucho esfuerzo y trabajo, se insertaron en las distintas sociedades, se comenzaron a reunir y formaron las colectividades, trataron de mantener las tradiciones, la religión, el idioma. Construyeron edificios, iglesias y escuelas y lo más importante, abrieron sus puertas a toda la comunidad de los países que los recibieron.

La Gran Fiesta de Pascuas es el principal motivo de reunión y las celebraciones se realizan tal como se hacen en Grecia. Las liturgias de Semana Santa, la procesión del Epitafio y por supuesto la Misa de Resurrección, después de la cual las familias vuelven a sus casas con la vela prendida y, a diferencia de Grecia, muchos deben trasladarse en diferentes medios de transporte, para cumplir con el ritual de llevar la luz de Cristo a su hogar.

Aquí, en Argentina y hasta hace poco tiempo, luego de la cena, muchas de las familias acostumbraban a reunirse en las diferentes tabernas, donde los bouzoukis de Takis, Menelao, Héctor, Iannis entre otros no dejaban de sonar hasta el amanecer y todos se lanzaban a la pista de baile al sonar un Kalamatianós, un Tsámiko o un Syrtós.

Hoy en día no hay tantas tabernas, pero muchas colectividades preparan la Magueritsa y los huevos colorados y así se sigue manteniendo la tradición
La Fiesta de las Fiestas, también se vive con la misma pasión en el extranjero.

Son todos Bienvenidos

1 comentarios hasta ahora ↓

  1. Antonio dice:

    la verdad que unas de las cosas que tenemos que hacer es seguir las tradiciones para no olvidarnos de donde venimos. flia Phatouros

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