Con una celebración sin precedentes en la Argentina y casi me animaría a decir fuera del territorio griego, se llevó a cabo la boda de nuestros amigos Mario y Verónica.
El pasado sábado 22 de Agosto, más de doscientas personas acompañaron las distintas ceremonias tradicionales que antecedieron y precedieron a la boda.
El punto de partida fue la Colectividad Helénica Sócrates de Remedios de Escalada.
A partir de las 17 horas familiares, amigos, alumnos de la Escuela de Danzas Griegas Nikos Kostakópoulos y público en general, fue congregándose sin saber, muchos de ellos, que era precisamente lo que iban a vivir.
Los músicos e integrantes del coro de la Unión Peloponense y del Ballet Eleftheria, fueron los encargados de encabezar la procesión vestidos con los trajes típicos de distintas regiones de Grecia.
La banda de música comenzó a sonar y entre algunos que bailaban y otros acompañando con las palmas, la colorida columna tomó las calles en dirección a la casa donde esperaba el novio y el vestido de la novia (según la tradición de algunos pueblos, el traje de la novia es ofrecido por la familia del novio).
Una vez allí, como una despedida de soltero, el futuro esposo, bailó con todas las mujeres un Kalamatianós.
El vestido de boda fue colgado de una percha especialmente preparada para sostenerlo en alto y de esa forma nos dirigimos a la casa de la prometida, siempre acompañados por música, bailes y la algarabía del público durante las siete cuadras del trayecto.
Una vez allí, el coro interpretó, a modo de serenata, una típica canción invitando a la novia a salir de la casa, para luego compartir en la calle una danza con sus familiares y amigas.
Mientras las más íntimas ayudaban a vestir a la novia, otras comenzaban a adornar con flores el caballo que la transportaría a la iglesia (Un hermoso y cariñoso petiso blanco llamado “Capullo”).
Los hombres, regresamos a vestir al novio y luego de bailar un Tsámikos el cortejo se dirigió a la Iglesia.
Simultáneamente, la novia montada en “Capullo” conducida por su papá, ante la mirada atónita de quienes vivían en las casas aledañas o pasaban por allí, comenzaba su trayecto al templo.
Grande fue la sorpresa de quienes esperaban en la puerta, la llegada de la novia.
Tras cantar una de las más conocidas y tradicionales canciones de bodas, se invitó a la familia, invitados y colados (en ese orden) a ingresar al templo, el cual se encuentra dentro de la colectividad por un pasillo de cerca de veinte metros desde la puerta de entrada.
Ese trayecto la novia lo realizó con mucha emoción del brazo de su padre. En el acceso a la Iglesia la entregó al novio que esperaba junto al sacerdote, quien, como es tradición, los condujo a ambos de la mano al altar.
Luego de la emotiva ceremonia donde no faltaron los famosos “confitazos” durante el baile Isaías (momento en el cual el sacerdote gira entono al altar junto con los novios ya coronados con las “Stéfanas” y los padrinos, que marca la consagración del matrimonio),
Los nuevos esposos bailaron a la salida de la Iglesia junto con sus familiares y amigos un kalamatianós con música en vivo e interpretado por el coro.
Sin lugar a dudas fue para todos los asistentes y obviamente para los novios una experiencia increíble, la cual tuvo momentos divertidos, emotivos, vibrantes, asombrosos, etc que matizaron una tarde donde se sintió que en la imaginación de la gente, no faltaron las montañas, el mar y las blancas casas de los pueblos griegos.
Gracias a Vero y Plaku que nos dieron la posibilidad de hacer realidad algo que alguna vez comenzó como una utopía.


















qué lindas fotos! debe haber sido muy divertido y emocionante! FELICITACIONES PLAKU Y VERO…un abrazo desde Córdoba, filiá!!
GRACIAS NICO POR HACER QUE NUESTRO CASAMIENTO SEA UNA FIESTA INOLVIDABLE. GRACIAS A VOS, A MIS PADRES, A TODOOS MIS COMPAÑEROS DE DANZAS, AMIGOS Y CONOCIDOS QUE NOS ACOMPAÑARON EN ESTE SUEÑO.
MUCHAS GRACIAS A TODOS !!!!
VERO
Gracias Niko por habernos hecho participar de esta hermosa ceremonia! Gracias también a Veros y Plaku.
Beso
Nora